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Entrevista a Ignacio Copani
Cuando Ignacio Copani ingresa al salón casi parece que no se nota. No tiene aire de estrella, ni de rebelde. Parece un tipo común. Se viste, habla y se mueve como un tipo común. Copani responde a las preguntas como si estuviera en un bar con amigos. Después de un rato de charla, ciertamente que lo está.



¿Por qué elegiste ser cantante?
Es una buena pregunta, simple pero nunca me la hago porque para mi está en el ADN. Era mi manera de expresarme. Hay gente que cuando está alegre baila muy bien y otros que nos expresamos con la música. Nunca me planteé ser cantante, es algo natural para mí, un día me di cuenta de que no sólo me gustaba a mí, sino que se juntaban los amigos del colegio, cuando me di cuenta era el cantante del colegio, del barrio, del club. Hace poco fui a una reunión con mis compañeros del colegio y ahí me dijeron que ninguno sabía que iba a hacer de su vida, pero todos estaban seguros de que yo iba a hacer esto que hago.
Fui siguiendo los pasos que había que seguir, canté en las peñas, en los bares y donde me dieran chances. No fui a una prueba para que una productora me lanzara a la fama.
Todo esto se podría resumir en la respuesta que te hubiera dado mi viejo; el te hubiera dicho que yo cantaba para no laburar. Y capaz que es una buena síntesis.




¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?
Mi verdadera vocación es componer. Me siento profundamente satisfecho cuando terminé una canción. Siento que estoy haciendo un trabajo noble, como un carpintero o un panadero, no un trabajo sofisticado. Pude concretar una idea, plasmarla y en general tengo la sensación de que el que la escuche va a entender hacia donde apunté yo esa idea. Nunca pienso que el que la escuche va a decir que es una obra de arte, o que voy a ganar mucha plata o fama.
Y todo esto se complementa con la sensación que me queda después de terminar un recital, donde la gente te sigue pidiendo otra. La tarea está cumplida. La satisfacción que todo esto me genera es mucho mayor que recibir un premio o ir a cobrar las regalías.

¿Y lo que menos te gusta?
Viajar. Uno se pierde muchas cosas porque este trabajo, cuando te va bien, exige que estés mucho tiempo fuera de tu casa. Por ejemplo no estuve en el cumpleaños de 15 de ninguna de mis tres hijas. Y si empezás a darte permisos, hoy no porque es el cumple de mi hija, hoy tampoco porque es el día de la madre, hoy juega River, no trabajás nunca y te convertís en un hippie.

¿Cuándo y cómo componés tus temas?
Desde siempre compongo. Siempre se me hicieron fáciles ciertos versitos y tome como oficio hacerles cargadas a mis hermanos. Recuerdo una que aprendí en la escuela y decía “Casita de Tucumán tan pequeña y tan hermosa tu eres la más gloriosa… yo se la cantaba a mi hermano Juan, “Casita de Tucumán, tan pequeña y tan hermosa tu eres la más roñosa, como la cara de Juan” cuando hacía eso tenía siete años.
Las primeras canciones la compuse durante la adolescencia, para llamar la atención de alguna chica que me gustaba…

¿Funcionaron?
No! Eran horribles.

En el año 96 hiciste un programa de radio a la noche en Rivadavia. ¿Que te provoca la radio?
Me encanta. En esa época me propusieron hacer el programa y agarré viaje. Pasábamos mucha música de Serrat, de Silvio Rodríguez. Bah! Hacía el programa que yo hubiese querido escuchar. Con ese programa nos fue bastante bien, íbamos a las doce de la noche, cuando empezamos éramos los número diecinueve en el ranking y terminamos segundos ¡detrás de Dolina! A veces yo me iba un ratito antes del programa y volvía a casa escuchándolo a Dolina. Después tuve que dejar porque no estaba nunca en mi casa. Es una etapa oscura en mi vida familiar, pero recuerdo con mucho cariño ese programa. No se donde estaríamos hoy de haber seguido.

Editaste por lo menos un disco por año durante toda tu carrera. ¿Es una obligación que te impones?
No, es un buen intervalo entre uno y otro. Lo hago para no aburrirme de mi repertorio. Si bien hay canciones que canto siempre, y aunque las haya cantado un millón de veces me siguen gustando porque al público le encantan, me gusta cambiar el núcleo de la presentación. Tengo más de mil canciones escritas. Por ahí tengo que controlarme para no sacar más de un disco por año.

 

José Maher para
Concepción
digital.com
Fotos: Gabriel Blanchet
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